Nuestra Fe

Nuestra fe

Nuestros tres planteles fueron fundados hace más de 70, 50 y 20 años, con la inspiración de la Regla de San Benito (Siglo VI). La espiritualidad benedictina, con su profunda comprensión de la condición humana y su flexibilidad, sigue motivándonos hoy con una visión sacramental de la vida. Esta visión implica que, además de reconocer a Cristo como el gran Sacramento del amor de Dios y de celebrar los siete sacramentos de la Iglesia Católica en nuestra vida hay otra dimensión sacramental: las personas, las circunstancias de la vida cotidiana y los objetos que se presentan en nuestro Colegio, son signos sensibles que nos ofrecen la oportunidad de abrirnos y responder a la gracia de Dios.

En todo reconocemos la primacía de Dios

El Prólogo de la Regla pone en boca de Dios la pregunta: ¿Hay alguien que quiere la vida y desea ver días felices? Si tú, al oírlo, contestas «Yo», Dios te responde con ternura. Si quieres tener una vida feliz y eterna, guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad. Apártate del mal, haz el bien, busca la paz y corre tras ella; y yo me fijaré en Uds. y antes de que me invoquen, les diré, ‘Aquí estoy’. (Salmo 33, 12-14; RB Prol. 15-18)

El camino Benedictino comienza en la humilde búsqueda de Dios, nuestro fin principal en la vida. Sólo en Dios podemos encontrar la felicidad.

En el marco Benedictino de la moderación y el equilibrio, ayudamos al alumnado a integrar lo emocional, lo intelectual, lo físico y lo espiritual en esa búsqueda y a caminar hacia la madurez en Cristo. La vida y los días felices podrán encontrarse en el Colegio, en la medida en la que aprendamos a vivir en comunidad y hacer de cada situación, un encuentro con lo Divino.

Reverenciamos a todas las personas

San Benito nos llama a reconocer y reverenciar a Cristo en todas y cada una de las personas. La presencia encarnada de Cristo se encuentra entre nosotras/os. Ver a Cristo en cada persona afianza los valores que proclamamos como colegio benedictino y nos llama a crear una comunidad educativa en la cual alumnas/os, profesorado, equipo administrativo y de apoyo, madres y padres de familia, sean respetadas/os como hijas e hijos amados de Dios. De allí, como en círculos concéntricos, extendemos una acogida respetuosa a todas las personas.

Reverenciamos toda la creación

Creemos que Dios se manifiesta en las cosas finitas y que está presente en el mundo, en la familia, en el Colegio y en los hechos que van ocurriendo en la historia. Cada encuentro con el mundo material, con personas y con situaciones, puede ser una oportunidad para escuchar la voz de Dios y responderle.

Todo lo creado, la naturaleza y todos los bienes materiales son como vasos sagrados del altar (RB 31,10). Una visión sacramental del mundo nos ayuda a evitar el descuido y desecho de los bienes materiales; por ello, en nuestros planteles buscamos cuidar todo lo que hemos recibido para lograr mejor nuestro objetivo de una educación integral. Con nuestro ejemplo, transmitimos ese cuidado y respeto a nuestras alumnas y alumnos.

Escuchamos reverentemente con el oído del corazón.

Benito comienza su Prólogo con una invitación: Escucha, hijo, escucha, hija, con el oído del corazón. (RB, Prol. 1.) La escucha en el Colegio no puede ser solamente un ejercicio mental, sino que ha de involucrar el corazón, que incluye el pensamiento, los sentimientos, la imaginación y la voluntad. Poco a poco vamos logrando escuchar a Dios y a las/os demás en cada situación.

Escuchar con cuidado nos capacita para dejar de juzgar las motivaciones de la otra persona; aceptar la ambigüedad de una situación sin querer tener la certeza de imponer nuestras propias definiciones y criterios; buscar soluciones a los problemas con base en decisiones éticas que lleven a la acción constructiva en el quehacer cotidiano.

Valores institucionales

Oración y Trabajo – Ora et Labora (estudio)

En la Regla de San Benito se manifiesta que apoyar acciones educativas concretas implica sintetizar la contemplación (oración) y la acción (trabajo) ya que, para San Benito, toda nuestra vida se desarrolla en la presencia de Dios.

Oración y trabajo son la base de nuestro modelo educativo, donde encontramos la fuente viva del quehacer cotidiano, para dar gloria a Dios en cada momento del día. Trabajo y oración, a favor de la persona y de los miembros de la comunidad escolar, forman un binomio que se complementa, para que nuestra labor tenga un sentido de trascendencia, dando vida a nuestra tradición con las innovaciones necesarias.

En la espiritualidad benedictina el trabajo no se considera como un distractor de la oración sino un medio para glorificar a Dios, conocernos mejor a nosotras/os mismas/os, y servir al prójimo. Por esto nos esforzamos por prepararnos bien, realizar nuestras labores con seriedad y gusto, con humildad y espíritu comunitario.

Equilibrio

La pedagogía benedictina considera el equilibrio y el orden como medios para desarrollar todas y cada una de las partes del ser humano. Si se atiende específicamente a cada una de ellas, la persona crecerá de manera integral y podrá desplegar sus competencias en cualquier situación que se le presente.

La Regla de San Benito nos pide que tratemos con cuidado a cada miembro de la comunidad escolar; que oremos, trabajemos y descansemos en forma equilibrada, cada cosa a su tiempo; que vivamos con integridad cada faceta de la vida, haciendo todo con moderación, equilibrio y sencillez, donde cada edad y cada inteligencia debe tratarse de un modo apropiado (RB 30,1) adaptándose a los temperamentos y las necesidades de las personas y a las circunstancias.

El Colegio es el responsable de marcar con claridad los lineamientos para una convivencia ordenada que propicie la creación de hábitos que conlleven al desarrollo de las facultades de cada uno de los miembros de la comunidad educativa, especialmente de nuestro alumnado. El equilibrio nos lleva a ejercer la autoridad con amor y justicia, en congruencia de palabras y hechos.

Silencio, Escucha, Diálogo

San Benito pide actitudes de silencio, escucha y diálogo para construir una comunidad saludable. Callar nuestros juicios y interpretaciones de las motivaciones y actitudes ajenas, nos capacita para escuchar a la otra persona que nos habla de múltiples maneras. En el Colegio mostramos disposición para escuchar, comprender y valorar empáticamente información, ideas, opiniones y emociones de todos los miembros de la comunidad.

El silencio, la escucha y el diálogo son pilares de la educación benedictina; abren camino para una comunicación de todo el ser; del cuerpo y del espíritu. Implican actitudes de respeto, atención, humildad y aceptación de la otra persona aún y cuando no estemos de acuerdo con sus ideas o su forma de actuar.

En nuestro Colegio la escucha se concreta favoreciendo un diálogo con cada persona; comprendiendo la situación particular que vive cada uno de los miembros de nuestra comunidad y brindando el apoyo necesario.

Cuidado de los Bienes de la Tierra

El cuidado, así como la buena administración de los bienes de la tierra, implican un uso cuidadoso de todos los recursos; proteger lo más frágil y vulnerable; preservar el medio ambiente, tratando “todas las cosas como si fueran vasos sagrados de altar” (RB 31). Todas las cosas creadas son un don de Dios. San Benito promueve actitudes de respeto hacia las personas, el tiempo y las cosas materiales. Dicha actitud nos permite ofrecerlas continuamente a Dios.

Ésta es una llamada a cuidar la tierra misma, a tratarla con reverencia, a sostenerla con manos amorosas. En el Colegio exhortamos a cuidar los recursos naturales y materiales, optimizando su uso, promoviendo una cultura de reciclaje, re-uso y reducción de consumo innecesario, así como la limitación en el uso de productos contaminantes. Al reverenciar toda la creación, hacemos lo posible por cuidar, aprovechar y administrar bien los recursos tecnológicos y económicos del Colegio, sus planes, programas y los tiempos, reconociendo que la sustentabilidad permitirá educar en la tarea de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer las posibilidades del futuro.

Construcción de Paz

Para San Benito, la persona madura es quien sabe poner a las personas en contacto con una atmósfera de paz y mutua comprensión. La paz benedictina es la paz de Jesucristo que surge cuando somos capaces de morir a nuestros intereses egoístas y así participar en la creación de relaciones mutuamente enriquecedoras.

San Benito promueve la paz que nos lleva a la acción; no es una paz que se abstiene de actuar por temor al conflicto o por desidia, sino una que se caracteriza por su dinamismo. Nos invita a interactuar con las demás personas y ordenar la vida de manera justa. La falta de armonía y la injusticia ocasionan tensión en nuestros corazones y en el ambiente escolar.

En la educación de inspiración benedictina, la paz significa generar un ambiente seguro y confiable en el que predomine la reconciliación y el compromiso con los intereses en común y es una de las aspiraciones más altas de la Regla: «Busca la paz y corre tras ella”. (Sal 33,16; RB, Pról. 17). Es por ello que debemos trabajar por impregnar de justicia y de paz cada una de nuestras actividades y muy especialmente trabajar con nuestras/os alumnas/os en la solución de conflictos de manera tal que implique una aceptación personal que se abra a incluir a las y los demás.

En nuestro Colegio la escucha se concreta favoreciendo un diálogo con cada persona; comprendiendo la situación particular que vive cada uno de los miembros de nuestra comunidad y brindando el apoyo necesario.